Se le cae la toalla delante del repartidor de pizzas. ¡Tierra trágame!

Hay veces que queremos aprovechar el tiempo al máximo pero las consecuencias pueden ser nefastas. Eso pensó la protagonista de nuestra historia. Pidió pizza para cenar y decidió darse una ducha mientras llegaba el pedido a su casa. Pero ya sabemos que la ducha de una mujer dura bastante más que un pedido de pizza.





La mujer se apresuró a salir de la ducha al oír el timbre y salió solamente con la toalla a recoger su suculenta cena. Con las prisas no se ató bien la toalla y al recoger la pizza para dejarla en la mesa sucedió lo que tenía que suceder. Todos sus encantos quedaron al descubierto. ¡Tierra trágame!

El repartidor pensó que esta había sido la mejor propina que le habían dejado en la vida. Desde ese día cada vez que hay un reparto a esa casa acude siempre el mismo repartidor por si vuelve a haber otra ducha rápida.

Aunque no creo que esta joven vuelva a ducharse mientras espera la llegada de su pizza favorita.

Aquí puedes ver el momento:





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